LA ESFINGE DE LA MUERTE
Publicado el 01/03/2017 - Leído 1477 veces

La estación de lluvias en África Meridional trae
consigo cambios vitales, ya que asegura el alimento para el año siguiente y
provee de agua tanto para consumo humano como para la generación de energía
eléctrica que debe durar todo el año. Las lluvias también son vitales para los animales
salvajes que dependen de la disponibilidad de agua para
subsistir.
Muchos seres vivos en esta latitud tienen mecanismos para sobrevivir durante la
sequía prolongada y las altas temperaturas. Dependiendo de las especies, las
que no migran se mantienen en un estado de quiescencia o estivación -diapausa
de verano- hasta que las condiciones cambian con la llegada de las lluvias.
Entonces, su reloj biológico les "despierta" y aparecen
para provechar ese tiempo de abundancia.
De esta forma, tortugas, camaleones, lagartijas, los
milpiés, escarabajos y termitas surgen como por milagro de las profundidades de
la tierra. Muchas pestes de las plantas también
aparecen en esta época y es tiempo de gran actividad de langostas y orugas de
todo tipo. Entre las últimas hay muchas tan espectaculares como dañinas.
Una de las más llamativas es la polilla de la esfinge de la calavera o
esfinge de la muerte (Acherontia atropos), cuyo nombre describe el dibujo
que tiene en el dorso del tórax y que se asemeja a un cráneo humano.
Esta polilla,
originaria del África tropical, migra periódicamente a Europa, pudiendo llegar
a veces hasta las Islas Canarias.
Con un tamaño considerable, de 9-12 cm en las hembras, este esfíngido emite
un zumbido agudo defensivo al ser molestado o atacado por sus depredadores, al
igual que las otras dos especies de Acherontia, A. styx y A.
lachessis que habitan en Asia.
La polilla de la esfinge de la calavera puede tener varias
generaciones por año o estivar en la etapa de pupa, dependiendo de la situación
geográfica y condiciones ambientales. La polilla pone los huevos
individualmente debajo de las hojas de plantas de la familia Solanaceae,
tabaco, patatas y afines.
Las verdes larvas que se oscurecen con la edad son robustas y tienen un
cuerno en la parte posterior. En el estadio final la larva se agranda
considerablemente hasta alcanzar los 120–130 mm.
En esta etapa final, después de cuatro mudas ya no se mueve
demasiado, dedicándose a comer mucho hasta que llega el momento de pupar cuando
se entierra entre 150-450 mm y crea una cámara para este propósito. La pupa es
marrón oscuro, lisa y brillante con la proboscis fusionada al cuerpo.
Cuando finalmente emergen, las polillas son grandes, con una
envergadura de 90 a 130 mm y sexual dimorfismo. Tanto el último estadio como la
polilla adulta hacen sonar sus mandíbulas y pueden llegar a morder si se
sienten amenazadas. Además, se considera que son las polillas más veloces del
planeta, pues pueden alcanzar cerca de 50 kilómetros por hora, y son también
capaces de cernirse como los picaflores para alimentarse de néctar.
Otro dato interesante: las polillas incursionan en las colmenas de abejas para
robar miel. Aunque se creyó que sus chillidos imitaban aquellos emitidos por la
abeja reina, y que el dibujo de su tórax se asemejaba a las "caras"
de las abejas, la información más reciente sugiere que la polilla tiene un olor
similar al de las abejas y por ello nadie la molesta cuando hace sus
incursiones para hacerse con el preciado manjar.
FUENTE: http://www.muyinteresante.es/naturaleza/articulo/la-esfinge-de-la-muerte-901486645410
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