MONO, EL PERRO QUE AÚN ESPERA A SUS DUEÑOS EN LAS VÍAS DEL TREN


Publicado el 08/05/2017 - Leído 190 veces

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Son las 11 de la mañana y, como casi todos los días, Mono se ubica frente a la caseta de la vía férrea de la carrera 9.ª con avenida La Sirena -calle 153-, en el norte de Bogotá, a la espera de una mujer que le lleva el desayuno. Se trata de la señora Isabel Pardo, quien reside en esta zona y que, pese a no ser su dueña, se acerca y lo consiente.

Luego, Mono empieza a caminar lentamente -debido a su aparente sobrepeso- a lo largo de la calle 153. Sube hasta la 7.ª y se devuelve a la 9.ª. Visita a los encargados de la caseta del tren y se recuesta sobre el césped. Aparentemente está pensando. ¿En qué? “Quizás en el regreso de la familia que lo dejó abandonado. Tal vez por eso siempre permanece en esta zona”, explica Andrés García, uno de los hombres de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), que permanece en la caseta.

Según cuentan algunos vecinos, Mono es conocido por todos los residentes de la zona, pues lleva unos 10 años viviendo allí, así, en abandono. “Yo llegué hace siete años a este sector y lo que nos contaron quienes llevaban viviendo más tiempo es que este perro fue abandonado por una pareja tras la llegada de un bebé a su familia. Desde ese entonces, Mono camina siempre por la 153”, explicó Beatriz Molano, residente de la zona.

Mono aparentemente está pensando. ¿En qué? Quizás en el regreso de la familia que lo dejó abandonado. Tal vez por eso siempre permanece en esta zona

Y es que este perro mitad akita y mitad chow chow se ha convertido en la mascota más querida del sector, y aunque no es de nadie, parece ser querido por todo mundo. De hecho, su historia es relacionada con Hachiko, el perro de la película "Siempre a tu lado", dirigida por Lasse Hallström, quien espera a su dueño -que murió a causa de un paro respiratorio- frente a una estación de tren durante 10 años.

“Pero ¿sabe qué es lo triste? Que Mono siempre ha vivido en un constante abandono. Mientras se construía el Homecenter de la calle 151, un obrero casi que lo adoptó y lo cuidó. Sin embargo, tan pronto acabó la construcción lo volvieron a abandonar”, aseguró Carolina Bejarano, otra residente de este sector que también está pendiente de él.

“Yo llegué al barrio hace poco más de dos años. Desde ese entonces, junto a la señora Isabel, asumimos la responsabilidad de alimentarlo y hacernos cargo de él. Así, pues, ella le lleva el desayuno y yo le llevo la comida en horas de la tarde. También hemos cubierto los gastos de veterinario cuando Monito lo ha necesitado”, explica Carolina Bejarano, quien vive sobre la 153.

Él es un perro libre e independiente, eso es lo que lo caracteriza, ser un perro de la calle. No es justo amarrar a un animal que ha sido víctima de un constante abandono

Y entonces, ¿por qué no lo adoptan? Para responder a esta pregunta Carolina afirma que, en una ocasión llamó a una fundación, pero la respuesta de esta no fue positiva: “Después del análisis de un etólogo, se llegó a la conclusión de que Mono no puede vivir en un mismo lugar con otros perros, porque a ratos es agresivo. Con los humanos sí es amigable, pero el etólogo dijo que adoptarlo tampoco era una buena idea, pues lleva 10 años viviendo en la calle”, dice Carolina.


FUENTE: http://www.eltiempo.com/bogota/mono-el-hachiko-colombiano-68452



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